Trabajar para una empresa extranjera y vivir todo el año en Marbella. Es la decisión que, según observa Drumelia Real Estate, están tomando profesionales del sector tecnológico que se mudan a la Costa del Sol sin cambiar de trabajo. Buscan una vivienda de alquiler o una casa para comprar, un colegio si tienen hijos y una comunidad con la que poder relacionarse. Su llegada está dando vida a lo que se conoce como “Costa del Tech”, donde el atractivo residencial de la zona se combina con el crecimiento de la actividad tecnológica.
A los que se mudan por su propia cuenta se suman los equipos que llegan de la mano de sus empresas. FJX Group anunció en julio el traslado a Málaga de ingenieros sénior procedentes de más de quince países para su primer centro tecnológico europeo. Este espacio tiene capacidad para más de cien profesionales y ya cuenta con Fielmann Group como su primer cliente operativo.
Esta actividad se apoya en un tejido empresarial consolidado. Málaga TechPark cerró 2025 con 719 entidades, 29.018 trabajadores y una facturación conjunta de 4.896 millones de euros, un 17,11% más que el año anterior. Su relación con el mercado residencial se extiende fuera de la capital. Según los datos publicados por el parque, el 13% de sus empleados vive en la Costa del Sol occidental.
Artur Loginov, CEO y copropietario de Drumelia, señala que entre los nuevos residentes hay profesionales de veinte, treinta y cuarenta y tantos años que quieren establecerse en Marbella. “Como trabajan en remoto, siguen en sus empresas en cualquier parte del mundo, alquilan, hacen vida aquí, conocen gente y forman familias”, explica.
Esta demanda también lleva la relación entre tecnología y vivienda más allá de las grandes operaciones inmobiliarias. Incluye a trabajadores con buenos salarios que buscan apartamentos y casas para vivir, a menudo empezando por el alquiler antes de decidir si finalmente compran. Para ellos, la búsqueda de vivienda va ligada a dónde quieren construir su vida mientras mantienen su carrera profesional.
El auge de los espacios de trabajo compartidos, coworking, es un claro reflejo de esta transformación. Según los informes de CBRE, Málaga pasó de 9.350 metros cuadrados de oficinas flexibles en el primer trimestre de 2024 a 12.900 en el mismo periodo de 2025, un aumento cercano al 38%. Además, el número de puestos disponibles creció de 935 a 1.290 y la ocupación alcanzó el 89% al cierre de ese último trimestre, con una tarifa media de 350 euros mensuales por puesto. Esta oferta da servicio tanto a profesionales independientes como a empresas que necesitan instalar a sus equipos sin asumir los costes de una oficina convencional.
Marbella y Estepona: ciudades para trabajar y empezar a conocer gente
Marbella y Estepona son dos de las ciudades del litoral que más están absorbiendo esa demanda de perfiles tecnológicos fuera de la capital. En la primera, uno de los puntos de encuentro de esta comunidad es The Pool, el coworking que abrió en mayo de 2023 en la planta superior de El Corte Inglés de El Capricho. Sus 2.200 metros cuadrados reúnen a miembros de casi cuarenta nacionalidades y a profesionales de ámbitos como la inteligencia artificial, la inversión, la arquitectura o la sostenibilidad. Las oficinas y los puestos compartidos conviven con una programación de charlas, presentaciones y encuentros entre emprendedores.
“Para un profesional que acaba de mudarse y sigue trabajando con compañeros que están en otros países, estos espacios cumplen también una función social. Permiten conocer a personas de la zona, compartir experiencias y encontrar colaboradores”, explica Loginov. “Esa posibilidad de construir relaciones cerca de casa ayuda a que una mudanza que está inicialmente centrada en el trabajo se convierta en un futuro proyecto de vida”, añade.
La oferta también se está empezando a adaptar a las necesidades de quienes se trasladan con hijos. En Estepona, Boundless Life combina alojamiento, coworking y educación para estancias de varios meses. Su modelo está diseñado para familias que pasan temporadas en diferentes destinos y necesitan equilibrar el trabajo de los adultos con la educación de los más pequeños. Aunque se enfoca en estancias temporales, ofrece servicios que también son claves decisivos para aquellos que consideran establecerse de forma permanente.
Desde el punto de vista inmobiliario, establecerse durante todo el año cambia las prioridades de la búsqueda. A la ubicación y al presupuesto se suman factores como las condiciones para trabajar desde casa, la cercanía de los colegios y los desplazamientos cotidianos, según Drumelia. De hecho, la agencia ha observado que muchos de estos profesionales empiezan alquilando y luego se plantean comprar, una vez que ya se han familiarizado con la zona y deciden quedarse.
Para toda la Costa del Sol la llegada de estos nuevos residentes implica atender necesidades que se mantienen durante los doce meses del año. Son personas que, además de buscar una vivienda, matriculan a sus hijos en colegios de la zona, utilizan los servicios locales y construyen relaciones. Es en este contexto donde la actividad tecnológica empieza a integrarse en la vida cotidiana, incluso más allá de las oficinas de las grandes empresas.
